Una persona extraordinaria:
• Emana una sensación de bondad, una cualidad que los demás pueden llegar a advertir. No se trata de una cualidad difusa o de un aura afectuosa, sino que es el reflejo claro del verdadero estado de la persona.
• Muestran una gran despreocupación por el status, la fama y el ego. No les preocupa el reconocimiento de su posición o de su importancia. Su falta de egoísmo es sicológicamente muy notable.
• Es una presencia personal que los demás encuentran muy nutricia. Son personas con que los demás quieren estar porque con ellos se sienten a gusto, aunque no sepan explicar bien por qué.
• Poseen una asombrosa capacidad de atención y concentración.
EMOCIONES DESTRUCTIVAS.
DANIEL GOLEMAN
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