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20 octubre 2009

Que tanto...

Al oir en una clase, con cierto temor y encanto quise poner un problema que en verdad no es cuanto. Buscaba bipolares en mi vida y hubo desilución no encontrarlos. Esperaba una lista mayor, al sentar en el banquillo a tantos. La sorpresa fue que no, que no hay compliques a mi alrededor ni hay quien traiga a mi vida dosis de llanto y dolor. Ni quien siembre ofuscaciones o me cargue con sus frustraciones. Y haga de mi vida un drama con mucha complicación en la existencia y en el amor. Aunque muchos no los comprenden, veo con orgullo que tengo amigos valientes que han podido crecer con ellos, entenderlos, conocerlos, y enseñarnos con sus planteamientos.

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