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20 octubre 2009
Que tanto...
Al oir en una clase,
con cierto temor y encanto
quise poner un problema
que en verdad no es cuanto.
Buscaba bipolares en mi vida
y hubo desilución no encontrarlos.
Esperaba una lista mayor,
al sentar en el banquillo a tantos.
La sorpresa fue que no,
que no hay compliques a mi alrededor
ni hay quien traiga a mi vida
dosis de llanto y dolor.
Ni quien siembre ofuscaciones
o me cargue con sus frustraciones.
Y haga de mi vida un drama
con mucha complicación
en la existencia y en el amor.
Aunque muchos no los comprenden,
veo con orgullo
que tengo amigos valientes
que han podido crecer con ellos,
entenderlos,
conocerlos,
y enseñarnos con sus planteamientos.
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