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02 junio 2009
EUROPA INEDITA
Aunque la historia estaba en deuda, habia que dejar apagar hasta el ultimo brote de Varicela para escribirla... o mejor dicho para editarla. Todo empieza cuando en un almuerzo en el club de pesca, terminando de jurarnos amor eterno mi papá, Lina y yo... Lina pone banderillas sugiriendole a mi papá que me lleve con el a Europa, a mi primera vez, a quitarme el cadillo como diría Erne, a ver si no me quedaba en esta vida sin conocer "PARIS". En mi lado esoterico, oculto, secreto, yo habia prometido a Pepe, a Mary y a Erne que mi cumpleaños 32 lo pasariamos en Paris. Yo cumpli y ellos no... jejeje. El punto es que ahi estaba yo mandando por debajo de la mesa un mensaje a Erne a ver que cara ponía y su cara fué la de la bandera verde... Me dijo: Ve, conoce y te sacas el cadillo. Unos días más tarde ahi estaba yo comprando botas para aguantar las largas caminatas en Europa. Llegamos al Cacerío que me pareció espectacular, Auburg no pudo ser más lindo ni el paisaje que no me imaginaba, unos días entretenidos, con simulador de BMW y todo. Luego Zurich porque yo no estoy de mal humor y ahi uno de los momentos preferidos del viaje, el día que me perdí en la estación central de Zurich, pero al menos me pude comer un biscuit carísimo... Ni para mencionar que vimos una gente encuera en el agua en semejante hielo y ni que decir del fantasma que pasó por el tour que hicimos en la ciudad, antes de comernos los pollos de chocolate. Luego vendría Venezia, el paseo más lindo del viaje, el paisaje de Heidi, Venezia, que además de linda, lujosa y palomosa con el trasnocho de la vie en rose con Lina, el pianista y el Proseco, me provoco un poco de estrés laberintorioso. Los dulces, las copitas, Ile, Lina, la pizza, el helado y el presidente de Alpina con su señora... pasamos delicioso. Luego el tren a Milan, en un hotel que no tenía cuartos buenos, porque Lina no lo aprobó ni yo tampoco y las compras en Zara. El te en aquel lugar en la guia de Lina, así como la comida en esa floristeria cuyo nombre tampoco recuerdo en la que nos encontramos el bonche de película. Finalmente una ruta de avión blanca como los sueños, blandos como las nubes de algodón de azucar y lleno de ilusiones para continuar viviendo esta vida como hasta ahora. Vuelo feliz en el que no pude probar el campari con redbull, que abriría las puertas del Arco del Triunfo para que llegara a Paris. Luego de un par de días inolvidables llegó mi cumpleaños 32 y allá en un popular sitio de Saint Germain brindamos al ritmo de La Tortuga, da paso a un aguacerito que era obligado en este delicioso viaje que un kirch de Cereza de la selva negra alcanzó a empañar en la noche que lo tomamos y en la noche que lo sudamos, pero que no pudo con la maravilla de aquella tarde en Fauchon. La fiesta en el Buddha Bar, la música y la emoción del regalo soñado del siquiente día. Y que no se queden por fuera el nerviosismo de la cartera de Louis Vuitton ni la de Channel, más el champú que nos dimos al probar, medir, tratar todas las más lindas colecciones de las grandes marcas y aquel sabor a simple desabrido del famoso Soufflé. Mi mejor momento, la foto despelucada que atrapó en un instante lo que tenía allí con lo que me esperaba acá, el encargo de Simón, símbolo de mi más memorable cultural viaje. Fin de la historia, fin de un cuento, cierro satisfecha este capitulo de conocer Paris y que me hizo por supuesto muy feliz!!!
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2 comentarios:
Mony:
Espectacular !!!
Muy gráfico y entretenido.
Definitivamente la pasamos delicioso
Un beso,
Ile.
Como para repetir!!!
De acuerdo...
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